Reencuentro

Reencuentro

Siempre es emocionante reencontrarse con personas (especialmente con personas), lugares, espacios u objetos que en algún momento de la vida tuvieron un impacto positivo en nosotros, con connotaciones de alegría. El pasado sábado viví precisamente uno de esos reencuentros casuales: me reencontré con un teatro. Uno muy concreto, ubicado en el barrio madrileño de Lavapiés. Desde siempre me han gustado las escapadas de fin de semana a Madrid. Hace...

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La rosa, el zorro y los amorosos

La rosa, el zorro y los amorosos

“El principito” de Saint-Exupéry es uno de mis libros de cabecera. Lo he leído y releído muchas veces a lo largo de los años; no sabría decir cuántas. A veces creo que no es buena idea tenerlo largas temporadas en mi mesilla de noche porque siempre que lo releo en momentos en los que me encuentro especialmente sensible, me emociono: lloro nada más empezar su lectura, -la magistral dedicatoria a León Werth (cuando era niño)-, y también al leer...

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Sala grande

Sala grande

Me encantan los desayunos que transcurren en un bar de barrio, con el café caliente y la mesa repleta de revistas, periódicos y correspondientes suplementos. Hoy he disfrutado de uno de esos desayunos y mientras leía la revista “Fotogramas” me he topado con el resultado del desafío que dicha publicación lanza cada año a varios críticos de cine de nuestro país: elegir la mejor película extranjera del año 2013. El resultado de las votaciones ha...

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Por si vuelvo

Por si vuelvo

Hacía tiempo que no ponía fin a la lectura de un libro de relatos con tan pocas ganas de acabarlo. Son tan sólo diez cuentos, pero son diez cuentos sublimes y devastadores sobre la recreación y el recuerdo silencioso del amor y la felicidad pasados, asolados ambos por los desencuentros, la traición y el desengaño. Hablo del libro “La última noche” de James Salter. “Existe amor cuando pierdes la capacidad de hablar, cuando ni siquiera puedes...

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Planos

Planos

 Hace unos días asistí al funeral del padre de un buen amigo de la familia. Como hago siempre en tales circunstancias, antes de la ceremonia me adentré en la sala de vela donde descansaba el cuerpo inerte del fallecido para observarlo en silencio, respetuosamente. Esa visión forma parte del proceso catártico del momento, actúa como revulsivo; el que se va parece decirnos: -así descansaremos todos, -carpe diem-, así que no dejéis que el tiempo...

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