Monstruos en la campiña

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Monstruos en la campiña

Hay libros que tienen todas las de cautivarte desde el primer momento en el que posas la vista en su título, en su cubierta y en su sinopsis o bien mientras hojeas aleatoriamente sus primeras páginas. Un flechazo literario a primera vista.

Eso me ocurrió a mí con “La serpiente de Essex” de Sarah Perry, editado por Siruela.

Primero me atrajo su título y después su cubierta: Serpiente, Essex, el animal verde, ondulante, adornado con llamativas flores en la portada.

Me vinieron a la mente dos escenas de mi imaginario particular: el monstruo del lago Ness y la encantadora campiña británica. Luego la sinopsis del libro me confirmó que no iba desencaminada.

La primera. Hace ya varios años tuve ocasión de hacer un viaje delicioso en coche por Escocia. Allí visité el lago Ness que permanecía impávido, silente, ante nuestros ojos. Además de llevarme varios souvenirs de Nessy (como es conocido el monstruo de agua dulce) me llevé la ilusión de qué tal vez, sólo tal vez, sí hubiera algo oculto que se arrastraba bajo las profundidades.

La segunda. ¡Qué decir de la campiña británica! Me fascina. Será probablemente debido a que he pasado una gran parte de los veranos de mi infancia y adolescencia en Inglaterra y que de allí atesoro grandes recuerdos y amistades además de los más bellos arcoíris, las más tranquilas tardes de lluvia y las mejores excursiones por los verdes e interminables descampados.

Un libro que contenga ambos ingredientes tiene visos de acabar en mi biblioteca personal.

Y el flechazo literario es ya irreversible si además en sus primeras páginas hace referencia a la rotunda cita de Michel de Montaigne, extraída de su libro “De los afectos”:

“Si me apuran para que diga por qué le amaba, siento que es algo que no puedo expresar, salvo contestando: Porque él era él; y porque yo era yo”.

¿Puede haber una definición más clarividente sobre la naturaleza del amor?

“La Serpiente de Essex” es un libro bello y envolvente. La supuesta serpiente que acecha la ribera del Blackwater y que mantiene desvelados y aterrados a todos los parroquianos del lugar, descubre también a una serpiente interior, más velada, que amordazada se retuerce en el corazón de cada uno de los protagonistas, independientemente de su edad o su clase social.

En la novela, el tiempo transcurre sereno, lento; sisea como lo hacen las serpientes, dando paso poco a poco a las inquietudes de cada uno de los protagonistas, sus esperanzas, desencantos, ilusiones, miserias.

Los meses en que la amenaza del monstruo del estuario planea sobre las poblaciones de Essex, los personajes de esta novela coral se cuestionan sus planteamientos vitales y creencias personales, descubriendo que la voz auténtica va más allá de los prejuicios. Esa voz auténtica que muchos de ellos consiguen proyectar en las cartas y notas breves que se escriben entre ellos. Una conversación paralela y epistolar que aumenta el encanto de la novela.

En definitiva, una lectura deliciosa y muy recomendable.

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