Un año después

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Un año después

¡Hace un año que no escribo en el blog! ¡No puede ser! El tiempo pasa y no nos damos cuenta.

Decididamente hoy, -uno de mis días favoritos del año-, el día del libro, el día de Sant Jordi (libros y rosas por doquier, aquí en mi ciudad), es el día idóneo para retomar la escritura, aunque paradójicamente no sea para hablar de libros sino para referirme brevemente a dos espectáculos que he visto recientemente y que, por un motivo u otro, me han impresionado.

El primero es una obra de teatro: “Cartas de Amor” de A.R. Gurney, interpretada maravillosamente por Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán. La vi hace unos días en el teatro Poliorama de Barcelona.

Un escenario sobrio: un sofá y, -en sus extremos-, dos personas. Dos personas leyendo y arrojando al suelo dos grandes fajos de papel que contienen las cartas que mutuamente se escribieron durante toda una vida. Cartas que son a veces y en función de la ocasión, breves, largas, inquisitivas, frívolas, emotivas, desenfadas, irónicas, dubitativas, divertidas, amorosas, acusadoras, miedosas, sinceras… Cartas que reflejan una relación íntima de muchos años y recuerdan lo frágil y sutil que puede ser, en determinadas ocasiones, la frontera que separa la amistad del amor romántico.

Mientras disfrutaba de la obra, recordé el intercambio epistolar “84, Charing Cross Road” de Helene Hanff, publicado por Anagrama (no podía dejar de mencionar un libro en este post). Una joya que supone un canto de amor a los libros, a las librerías y a la comunicación mediante cartas que cruzan el océano, entre Londres y Nueva York.

En estos tiempos en los que a todas horas escribimos emails y mensajes breves, es placentero recordar lo que suponía escribir y recibir cartas manuscritas. La emoción de esperar la llegada del cartero, de mirar el remite, de abrir el sobre… Guardo todavía en casa una gran caja con las cartas que recibí en la infancia, adolescencia y juventud. Algún día, con calma, durante unas vacaciones, volveré a releerlas.

El segundo espectáculo al que quiero referirme es una pieza de danza contemporánea: “Mud Gallery / Animales de hermosa piel” de la compañía “La Intrusa”, compuesta por Virginia García y Damián Muñoz. La vi antes de ayer en el Mercat de les Flors de Barcelona.

Mud Gallery” es un espectáculo de poesía visual, en el que cuerpos, objetos, música, palabra y luz vibran en la misma frecuencia. Una frecuencia inquietante, tenebrosa. La fuerza visual y sonora de la coreografía; la belleza y precisión que tienen los movimientos corporales de ambos artistas, -movimientos brutales y frágiles al unísono- y una música perturbadora, que invita al trance, hipnotizan.

Si, por casualidad, tenéis ocasión de toparos con estos espectáculos, en algún momento, en alguna ciudad en la que os encontréis, no dudéis en acudir a verlos. Son una delicia.

 

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